10 poderosos hábitos para mejorar tu inteligencia

En el filme del 2011 “Sin Límites” (Limitless), el personaje de Bradley Cooper, un escritor que sufre de un bloqueo creativo, comienza a experimentar con una droga nootrópica llamada NZT-48, que le permite utilizar su cerebro al 100 %, mejorando así su estilo de vida. Aunque el personaje de Cooper termina involucrado en problemas a causa de esta droga, la verdad es que muchos de nosotros quisiéramos tener una así para ser más inteligentes sin la necesidad de ninguna otra actividad.

Pero la realidad es distinta, aunque existen drogas que pueden ayudar a tu proceso cognitivo, obviamente no es recomendable el uso de éstas, además de que en cierta forma estarías “haciendo trampa”. Es claro que todos quisiéramos ser más inteligentes (con excepciones) y explotar absolutamente cualquier habilidad que podamos desarrollar, pero si queremos evitar el uso de drogas, es preferible desarrollar algunos hábitos, que, aunque no lleven tu cerebro al límite, le ayudarán a expandirse y funcionar de manera más óptima.

Así como ejercitamos nuestro cuerpo mediante sentadillas, abdominales o simplemente con correr, nuestro cerebro necesita tener su propio sistema de mejora. Hemos visto cómo mucha gente utiliza el Sudoku o los crucigramas para entretenimiento, pero es un hecho que este tipo de juegos mejora la capacidad intelectual de quienes acostumbran jugar con ellos. También se ha afirmado que una breve dedicación de tiempo a ejercicios mentales puede ayudarnos no sólo a las habilidades de razonamiento o a la velocidad de respuesta, sino también a tener una mejor memoria e incluso una mente más tranquila.

Y así como una persona que va al gimnasio necesita una rutina de ejercicios para potenciar su fuerza y resistencia, alguien que busca aumentar su capacidad intelectual requiere implementar en su vida diaria ciertas actividades que, sin duda, ayudarán a mejorar su inteligencia. Los siguientes hábitos potenciarán esa posibilidad.

Observar
Como se nos ha dicho desde pequeños: ver no es lo mismo que observar. Observar implica tratar de analizar absolutamente todo lo que se encuentra en tu espectro de visión. Cómo fluye un proceso, cómo se comportan las personas en ciertas situaciones, son algunos ejemplos de lo que se puede absorber. Es decir, no te quedes simplemente con lo que ves. Trata de pensar en que todo tiene un motivo de ser, para todo existe un proceso. Al observar te darás cuenta de que durante mucho tiempo se te pasaron cosas que nunca pensaste que estaban ahí. Absorbe lo que te rodea y no dejes de imaginar.

Aprender

Nunca detengas el proceso de aprendizaje. Existen distintos métodos para seguir esta línea. Podrías estudiar algún curso que te interese o podrías entrar más al mundo que te pertenece. Si abres tu mente y nunca dejas de aprender, tu cerebro no dirá “es suficiente, ya no pido más” y jamás se detendrá ese proceso. Aprende de personas que tienen un conocimiento más amplio que tú en ciertas áreas y así no sólo tú recibirás de su parte, sino que en una retroalimentación, apoyarás el aprendizaje de esa persona.

Escuchar

Estos primeros puntos suenan muy obvios, sin embargo, no todas las personas saben explotar sus sentidos. Al escuchar lo que te rodea también absorbes una parte del mundo. Si estás afuera, procura no tener todo el tiempo puestos tus audífonos, pues te estás perdiendo de un gran porcentaje de conocimiento. Al escuchar a la gente en la calle puedes aprender lo que piensan ciertas personas con las que quizás jamás hablarías. De esta forma aprovecharás los sonidos de todas las voces que te rodean y en cierto punto saldrán en forma de alguna idea propia. No dejes de escuchar (también aplica para la música nueva).

Experimenta

Parte de la magia de poder existir en este mundo es que cualquier cosa dentro de nuestro control es posible. Por lo general, las personas dejan de experimentar y se encierran en una zona de confort que, aunque nos mantiene cómodos, puede limitar nuestro conocimiento. Si no sales a experimentar con cosas nuevas, puede que te pierdas de alguna parte del mundo que le puede aportar algo a tu vida o a tu mente. Busca cursos de alguna área que no conozcas pero que te llame la atención y quizás tendrás una nueva habilidad. Lo importante es que no te detengas.

Expande

Nunca te quedes con tu primer conocimiento adquirido. Cuestiona las cosas. Si llegan hechos en forma de aprendizaje, procura expandir ese tema hasta que te sientas satisfecho. Es decir: si, por ejemplo, estás estudiando sobre algún personaje de la Revolución Mexicana, no sólo aceptes lo que estás leyendo, aprende sobre el contexto del personaje, la historia que llevó a ese punto de la Revolución, los paralelismos en otras partes del mundo y demás. Obviamente no podrás investigarlo todo de un solo golpe, pero paso a paso tu conocimiento irá creciendo y tu cerebro se acostumbrará a no conformarse con una sola pieza de información.

Conversa

Aprende de la gente a tu alrededor. No importa qué tipo de gente sea mientras tengan algo que aportarte. El intercambio de información verbal es la piedra angular de cualquier tipo de conocimiento. El compartir la información que has almacenado en tu cerebro a lo largo de los años con una persona que ha hecho lo mismo, hará que ambos expresen sus ideas y desarrollen pensamientos nuevos a partir de la mezcla de sus conocimientos.

Ejercita

No solamente nos referimos a ejercitar tu mente con juegos dedicados a esto. Cuerpo y mente son una unidad, si uno no está en su estado óptimo, el otro podría sufrir en consecuencia de esto. Toma 20 minutos al día para realizar distintos ejercicios (los que consideres convenientes) para dejar respirar a tu mente y que se oxigene. Si tu cuerpo se mantiene en un estado cómodo, tu mente tendrá la seguridad de que está seguro y se podrá centrar en otras actividades.

Medita

Procura dedicarle un descanso a tu mente en este punto. Aunque no es un “apagón”, es una forma de aplicar algunos de los puntos anteriores en una introspectiva. Si comienzas a observar tu mente y cómo se comporta y lo que suelta al momento de meditar, podrás llegar a conocerte un poco más. Este punto de descanso para tu cerebro puede resultar revelador, podrás sentir partes de tu cuerpo que necesitan atención o simplemente relajarás tu intelecto.

Analiza posibilidades

Una característica de las personas creativas es esta habilidad. Analizar el resultado de cualquier acción que se genere en este mundo podrá resultar en cientos de ideas. Cuando te pones a pensarlo, un hecho tiene cientos de posibilidades. No te detengas en lo primero o lo lógico, juega con tu cerebro, esto hará que esté listo para pensar en cualquier momento. Aunque los resultados que pensaste no se cumplan, tienes “almacenada” en tu cerebro una idea previa de lo que te puedes encontrar un día.

Juega con tu mente

Actualmente, muchas series de TV como “Bojack Horseman” o “Adventure Time” juegan con la posibilidad de lo absurdo. No tiene nada de malo llevar tu mente a lugares poco probables. Lo ilógico contrarresta todos los pensamientos alineados en tu interior. Al crear un universo en tu cabeza donde todo es posible, tu cerebro se ejercita, e incluso tu sentido del humor podría tener un cambio muy favorable.

Estos podrían parecer puntos básicos para incrementar tu capacidad intelectual. Sin embargo, no todas las personas saben desarrollar estas habilidades. Parte del secreto de la efectividad de estos métodos es implementarlos todos los días sin cansar al cerebro, claro. Pero, al igual que el ejercicio físico, si te detienes o si sólo haces las cosas 5 minutos al día, es poco probable que tenga buenos resultados. Escucha, observa, aprovecha el mundo en el que vives.


Somos pequeñas figuras en un planeta enorme donde existen cosas que quizás jamás entenderemos y lo mejor que podemos hacer es intentarlo un poco más cada día. Es mejor acostumbrarnos a estos hábitos que a unos que nos puedan hacer daño u otros que sean tan adictivos que no podemos dejarlos. En definitiva, optar por ser una persona mejor siempre será la decisión correcta.

Fuente: Cultura Colectiva

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